Hoy es 25 de julio y, como cada año, conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora. Esta fecha nació en 1992, cuando mujeres negras y afrodescendientes de América Latina y el Caribe se reunieron en República Dominicana para alzar la voz, reconocerse en sus luchas comunes y articularse frente al racismo, el sexismo y la exclusión histórica.
Desde entonces, este día nos convoca a reafirmar quiénes somos: mujeres que cargan memoria, dignidad y resistencia en la piel. En un país como Chile, donde muchas veces se ha querido negar nuestra existencia, ser mujer afrodescendiente es un acto político y profundamente amoroso.
Aquí en Arica, lo vivimos con fuerza. Desde nuestros cerros, barrios y comunidades, las mujeres afroariqueñas sostenemos la memoria, transmitimos saberes, educamos, creamos, cuidamos y nos organizamos. Somos parte de una historia larga, que viene de nuestras ancestras y que sigue viva en cada gesto cotidiano.
Este 25 de julio es un llamado a seguir abriendo caminos, a mirarnos con orgullo, a reconocernos entre nosotras. Porque ser mujer afrodescendiente no es solo una identidad: es una fuerza vital que transforma, que construye y que se levanta una y otra vez frente a la injusticia.
Con memoria, con tambor, con alegría y con fe, seguimos avanzando. Somos presente, somos herencia y también futuro.
Carolina Letelier, Afroariqueña y orgullosamente descendiente de mujeres poderosas.
